30/4/2026
PrensaCOFAE/ Periodista: Rosaire Rivas/ Foto:. El Instituto de Altos Estudios de Control Fiscal y Auditoría de Estado se une con profunda devoción al júbilo que embarga los corazones de la feligresía venezolana al conmemorar el aniversario de la solemne beatificación del Dr. José Gregorio Hernández Cisneros. Este acontecimiento, que tuvo lugar el 30 de abril de 2021, representó la culminación de un largo camino de 72 años de espera, fe inquebrantable y peticiones elevadas al cielo por un pueblo que, generación tras generación, encontró en el «Médico de los Pobres» un intercesor fiel y un modelo de vida cristiana a seguir.
La ceremonia de beatificación, realizada en la iglesia del colegio La Salle bajo el amparo de la oración y el recogimiento, fue un bálsamo espiritual en un momento en que el mundo enfrentaba los desafíos de una pandemia global. En aquel acto histórico, presidido por el nuncio apostólico Aldo Giordano, se hizo pública la carta apostólica enviada por el Papa Francisco, quien atendió la solicitud del cardenal Baltazar Porras para elevar a los altares a este insigne laico. El decreto pontificio definió a José Gregorio no solo como un hombre de ciencia, sino como un «Buen Samaritano» que supo reconocer el rostro sufriente de Cristo en los más necesitados, socorriéndolos con una caridad evangélica que trascendió las fronteras de la medicina para tocar las profundidades del espíritu.

El testimonio de santidad que selló este reconocimiento fue el milagro concedido a la pequeña Yaxury Solórzano Ortega. Tras haber sido víctima de un asalto en 2017 que le dejó una herida de bala en la cabeza, y con un diagnóstico médico que no ofrecía esperanzas de supervivencia o recuperación íntegra, la intervención divina se hizo presente. La fe absoluta de su madre, quien encomendó la vida de su hija a la intercesión del doctor, fue recompensada con una curación total que la ciencia no pudo explicar, pero que la Iglesia, tras un riguroso estudio, reconoció como la señal del cielo para declarar su beatitud.
Hoy, al recordar el grito de «¡Viva José Gregorio! ¡José Gregorio es nuestro!», reafirmamos que su legado es una invitación permanente a la caridad y a la entrega desinteresada. Su vida nos enseña que la verdadera grandeza reside en el servicio al prójimo y en la humildad del corazón.
Que su figura siga siendo, en cada rincón de nuestra patria y de América Latina, un signo de esperanza y un recordatorio de que la fe y la razón pueden caminar juntas para sanar las heridas de la humanidad. San José Gregorio Hernández permanece entre nosotros como el médico de todos, el amigo de los humildes y el símbolo eterno de la luz espiritual de Venezuela.