24/06/2026

Prensa COFAE/ Periodista: María Leonet/ Fotografía: COFAE
Declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la celebración de San Juan Bautista conmemora a un icono de la iglesia católica, representado y celebrado en diferentes partes del mundo. Esta es una de las pocas festividades en las que se celebra el nacimiento de un santo aparte de Jesús y la Virgen María, ya que la iglesia conmemora el día de la muerte o “dies natalis” (nacimiento al cielo) de los santos.

Es definida como Patrimonio Cultural Inmaterial aquellas prácticas y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes escénicas, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo y saberes y técnicas vinculadas a la artesanía tradicional.

Las prácticas y conocimientos culturales vinculadas a las celebraciones en honor a San Juan Bautista en Venezuela datan del siglo XVIII y se originaron en las comunidades afrovenezolanas esclavizadas en los dominios coloniales españoles de aquella época. Aunque esas celebraciones tuvieron en sus principios una marcada influencia del catolicismo, también se caracterizaron por la presencia de numerosas expresiones culturales de índole verbal, musical y física, vinculadas al África Subsahariana.

La celebración de este ciclo festivo varía de una región a otra, siendo las más comunes los días 23 y 24 de junio, donde los sanjuaneros, lo consideran un símbolo de resistencia cultural y de libertad y un medio para evocar la memoria de sus antepasados esclavos. Sus celebraciones jubilosas comprenden repiques de tambores, bailes, narraciones, y procesiones religiosas con la estatua de San Juan Bautista.

En la primera fecha los miembros de las parrandas y cofradías de sanjuaneros se reúnen entre sí y visitan las iglesias y la “Casa de San Juan”, donde se custodia la imagen del Santo. En la segunda fecha, es transportada la imagen de los ríos de sus respectivas comunidades para su inmersión en las aguas, conmemorando así el acontecimiento del bautismo de Jesús por San Juan en el Jordán, relatado en el Evangelio.

En todas partes del mundo, además de las festividades populares, el 24 de junio se celebra una Misa solemne, en la que se recuerda el nacimiento y la misión de San Juan Bautista como precursor de Cristo.

Están asociadas a la purificación del agua y del fuego. Comienzan en la víspera del 24 y se extiende hasta el 25 de junio. Las actividades conmemorativas se inician desde la noche del 23; con los altares adornados se realiza el Velorio de San Juan al ritmo de los tambores durante una noche larga, acompañada de ritmo y licor.

Historia de San Juan

Su nacimiento fue anunciado por el ángel Gabriel a su madre Isabel y a su padre Zacarías, donde se informó que su misión fue señalada desde antes de su nacimiento como alguien que “irá delante del Señor a preparar sus caminos”; para conmemorar la buena noticia, el madre mandó a encender una hoguera a las afueras de su casa.

Tras el nacimiento de Juan, quien dedicó su vida al judaísmo como su padre; emprendió su viaje a Jordán con tan solo 30 años, donde además de dar sermones a la comunidad, se dedicó al bautismo, acto que lo llevaría a conocer a Jesús de Nazaret, quien acudió a él para que lo bautizara. Según cuentan los textos, fue ahí cuando San Juan creó la frase: “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, con que posteriormente se conocería a Jesucristo.

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