27/05/2026

PrensaCOFAE/ Periodista: María Leonet/ Fotografía: Yorgelis Sánchez.

La lucha contra las malas prácticas administrativas es tarea de todos, por eso el Instituto de Altos Estudios de Control Fiscal y Auditoría de Estado (COFAE), en un esfuerzo conjunto con la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (OLACEFS), llevó a cabo la Videoconferencia: Psicología de la Corrupción, una actividad de alto impacto enmarcada en el Plan de Creación de Capacidades 2025. El encuentro virtual logró la unión en la región con un solo propósito, registrando un total de 257 pantallas conectadas con la participación activa procedentes de Colombia, El Salvador, Paraguay, República Dominicana y Venezuela.

La ponencia estuvo a cargo del destacado especialista y psicólogo José Garcés, quien abordó el fenómeno de la corrupción no solo como un problema legal o estructural, sino desde la raíz de la conducta individual y de la formación histórica de la sociedad. Durante su intervención, el expositor desglosó conceptos esenciales y básicos que resultan críticos para erradicar las conductas desviadas en cualquier instancia, analizando cómo el entorno social moldea las decisiones éticas de los individuos. Garcés enfatizó la necesidad de comprender estos patrones cognitivos y culturales para poder diseñar estrategias preventivas efectivas que fortalezcan la integridad desde el ser.

Al respecto, Garcés señaló de manera contundente durante su exposición la necesidad de evaluar el entorno en el que se desarrollan los ciudadanos, afirmando textualmente que “nosotros entendemos el fenómeno de la corrupción como un fenómeno geocultural, un grupo geocultural de una formación histórica, que es el fenómeno histórico; nosotros entendemos que viviendo en una estructura social donde el elemento ideológico fundamental sea la acumulación de dinero, vamos a encontrar varias maneras de buscar esa acumulación de dinero, o por la vía legal o por la vía ilegal, siendo la vía ilegal la empresa de esta corrupción”. Asimismo, el ponente devela la urgencia de romper el tabú académico en torno a esta problemática, manifestando que hay variables existentes que determinan la corrupción.

En este orden de ideas, el ponente destacó la necesidad de multiplicar los espacios de discusión técnica, argumentando que entonces, en la medida que se identifique y se abra debate sin congresos, talleres o formaciones, para identificar las variables, el individuo podrá identificar las que se señalen, “no puede haber más, porque va a depender de cada instrumento, de cada población”. Uno de los puntos más álgidos del contenido programático de la videoconferencia fue el análisis de la doble normativa, un proceso psicológico e institucional que se define como auto mantenida, debido a que se perpetúa por incentivos internos y por la normalización de atajos dentro de los procesos cotidianos. De igual forma, se explicó que esta dinámica es auto reproductiva, pues transfiere de manera sistemática sus prácticas y códigos «pareciera que se incrustara en las paredes, como un virus» explica el especialista.

Vinculado a este contagio conductual, el psicólogo introdujo el concepto de la zona gris, definiéndola como el espacio en el que está la población en general, constituyendo un lugar ambiguo entre el cumplimiento a cabalidad de las normas y el acto de estirarlas a su conveniencia personal o grupal, lo que debilita la rectitud de la gestión. Para profundizar en esta dimensión individual, el ponente detalló que para que un sujeto cometa estos actos, hacen falta buenas condiciones psicológicas, explicando que el individuo tiene que tener una nula capacidad de conexión con el otro, “lo que se llama desconexión emocional, donde el sujeto, sabiendo que el otro está muy mal, no puede conectarse, un elemento que aunque ocurre en ciertos tipos de trastornos de personalidad como el narcisismo, actualmente se encuentra como un factor que ocurre en la sociedad sin que nos demos cuenta”.

Aunado a esto, el especialista profundizó en el manejo de las emociones y la aparición de perfiles específicos dentro de las organizaciones, advirtiendo detalladamente sobre las emociones: “Fíjate que nosotros nos encontramos que cuando el individuo tiene más control de sus emociones, puede ser más corrupto y más peligroso, porque es capaz de inhibir una conducta impulsiva que va a ser categorizada como una emoción, una rabia, que se yo; pero cuando el individuo es más frío y calculador, que es típico de un trastorno de personalidad, que tiene que ver por ejemplo con la psicopatía o con la sociopatía, y que nosotros identificamos como la condición E-delta”.

Con algunos ejemplos cotidianos, Garcés concluyó su intervención. Promoviendo la cultura de transparencia, ética y eficiencia que trascienda las fronteras tradicionales y se consolide como un referente de integridad en toda la región latinoamericana, COFAE concluyó la actividad con un éxito rotundo.

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